Las elecciones en Colombia y el ruido que reemplazó al diálogo, a propósito de la muerte de Jürgen Habermas
- Revista DiversidadES
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Laura Valentina Baquero Bernal
Robert Ojeda Pérez.
Resumen
El presente artículo analiza la crisis del diálogo en la sociedad colombiana contemporánea, tomando como eje central la Teoría de la Acción Comunicativa de Jürgen Habermas. A partir de una revisión que conecta la facultad biológica del lenguaje (Chomsky) con la interacción simbólica (Mead), se examina cómo la polarización política y el éxito instrumental han colonizado la esfera pública en el contexto electoral de 2026. Se argumenta que la degradación del debate, impulsada por la inmediatez de las redes sociales y el espectáculo mediático, ha transformado al ciudadano en un espectador pasivo de su propia crisis. Finalmente, el escrito propone que la reconstrucción del tejido social no depende de intervenciones externas, sino de una emancipación ciudadana. Se concluye que el entendimiento mutuo es una responsabilidad ética y cotidiana que exige salir de la comodidad del dogma para devolverle al lenguaje su propósito original: ser un espacio de libertad y encuentro humano.
Palabras claves: Acción comunicativa, Jürgen Habermas, polarización, lenguaje, Colombia 2026, esfera pública, racionalidad instrumental, entendimiento mutuo.
Introducción
¿Qué ocurre con una sociedad que habla mucho, pero escucha poco? ¿Qué queda del diálogo cuando las palabras dejan de buscar el entendimiento y comienzan a servir, únicamente, como munición? Estas preguntas, que podrían parecer filosóficas en abstracto, se vuelven urgentes y concretas en el Colombia electoral de hoy.
El lenguaje ha acompañado a la humanidad desde sus orígenes, funcionando como el puente que permitió a los seres humanos dar significado a sus ideas y pensamientos ante los grandes interrogantes de la existencia. Más que una herramienta social, el lenguaje es, como plantea Noam Chomsky, una facultad innata; un dispositivo biológico que estructura nuestra mente y nos permite organizar la realidad. Bajo esta lógica, la civilización humana logró estructurarse en comunidades y dar origen al pensamiento colectivo. Gracias también a la lengua y a los signos lingüísticos, la comunicación entró a consolidarse como el eje fundamental de las interacciones sociales, permitiendo entender cómo el uso de estos elementos repercute en el impacto de una sociedad actual (Ciencia Latina Internacional, 2024). Con todo, la sociedad contemporánea (a pesar de contar con esta facultad biológica para el entendimiento) ha disipado el espíritu del diálogo que generaba la comunicación, desarrollando en su lugar una profunda polarización política y social.
La muerte de Jürgen Habermas, ocurrida el 14 de marzo de 2026, no llega como un hecho biográfico más en la historia de las ideas; se instala, más bien, como una grieta simbólica en el tiempo presente. Desde una lectura hermenéutica en clave de Paul Ricoeur, comprender implica siempre tejer una trama entre pasado, presente y futuro, y el tiempo humano solo se hace inteligible a través del relato. En ese horizonte, la figura de Habermas se reinscribe en una narración mayor: la de una modernidad que aún lucha por sostener la promesa de una razón capaz de comprender antes que dominar. Su partida, entonces, es menos un cierre que una interpelación: ¿qué hemos hecho con el legado del diálogo en nuestras prácticas políticas contemporáneas?
Traerlo como protagonista en este contexto es apostarle a la razón en la modernidad. Este pensador fue marcado profundamente por la Alemania de 1945: siendo apenas un adolescente de quince años, Habermas vivió el colapso del Tercer Reich y el impacto de descubrir los horrores del Holocausto a través de los juicios de Núremberg. Ese despertar traumático (descubrir que su nación había sido seducida por una retórica de odio) lo llevó a dedicar su vida a entender cómo la palabra puede ser usada tanto para liberar como para esclavizar. Heredero de la Escuela de Frankfurt y asistente de Theodor Adorno (Montagud et al.), Habermas se convirtió en el gran defensor de la "segunda generación" de la teoría crítica, alejándose del pesimismo de sus maestros para proponer una fe renovada en la democracia. A lo largo de su carrera, se enfrentó a los grandes debates de su tiempo, desde la reconstrucción moral de Alemania hasta los retos de la Unión Europea, defendiendo siempre que una sociedad solo es libre si su comunicación no está distorsionada por el poder o el dinero (Biografías y Vidas). Fue bajo ese peso histórico donde se formuló la pregunta que orientaría toda su obra: ¿cómo terminamos en este horror? Y fue también allí donde comprendió que la racionalidad (entendida como disposición al entendimiento, no como calificador de inteligencia) debía caminar de la mano con el diálogo crítico. Una sociedad que calla se vuelve, de manera prolongada, vulnerable a la manipulación y al encierro en burbujas de sentido cerradas sobre sí mismas. De ahí que Habermas sea un referente ineludible con su propuesta de la racionalidad comunicativa: una invitación a que los individuos participen en procesos de diálogo orientados al entendimiento mutuo, y no al simple triunfo de una posición sobre otra.
En el contexto electoral colombiano, esta reflexión adquiere una densidad particular, como si el eco de su pensamiento resonara en medio de una esfera pública saturada de palabras, pero empobrecida en sentido. Para comprender esta crisis del diálogo, es posible identificar tres movimientos que configuran nuestra realidad comunicativa actual. El primero es el ruido: no como simple sobreabundancia de información, más bien como una transformación profunda del lenguaje político, en la que las pretensiones de verdad y entendimiento han cedido terreno a la lógica del impacto emocional y la adhesión inmediata. El segundo es el olvido que, en la perspectiva de Ricoeur (2000), opera como una condición que puede ser producida e instrumentalizada, y que en Colombia (donde la historia ha estado marcada por conflictos y procesos de reconciliación) tiene implicaciones especialmente profundas. El tercero es el silenciamiento del ser crítico, que se manifiesta como una transformación interna en la manera en que los individuos se relacionan con el conocimiento y con el otro. Estos tres movimientos forman una constelación interpretativa del presente, en el sentido que propone la Historia Estelar de Robert Ojeda Pérez: los hechos no se comprenden en secuencia lineal, se leen como una red de conexiones que orientan tanto la interpretación del presente como la posibilidad de transformarlo.
Bajo esta premisa, el presente artículo propone un análisis crítico articulado en torno a tres ejes: la teoría de la acción comunicativa como base del entendimiento, el aporte del interaccionismo simbólico a la comprensión de la vida democrática, y el fenómeno de la polarización que asfixia el debate público actual. La democracia existe, pero ¿dónde está quedando cuando el diálogo parece estar fragmentado?
Resultados
Desde el análisis del pensamiento de Jürgen Habermas, se identificaron tres resultados principales relacionados con el lenguaje, la transformación de la esfera pública y las problemáticas de la sociedad contemporánea (en este caso colombiano) que afectan el entendimiento social.
El lenguaje como medio de entendimiento que crea la Acción Comunicativa
Cabe resaltar, que para Jürger Habermas, su concepto de lenguaje es de capacidad social, como lo plantea en su libro “Teoría de la Acción Comunicativa” (Habermas, pág. 137). Definiendo que la intención principal como “Verständigung” en alemán, (entendimiento mutuo) es para el alcance de un acuerdo. Según Habermas, el individuo que se adentra a una conversación infiere que al hablar con su receptor el proceso está coordinado con un dialogo racional. Postulando que el lenguaje es un mundo compartido, donde las ideas dejan de ser privadas para volverse colectivas. Un ejemplo de ello era la democracia griega en aquel entonces (Psicología y Mente ). Por este camino, Habermas centró como base una idea de George Herbert Mead (interaccionismo simbólico), que es la identidad individual y la sociedad nacen de una interacción. De este modo, asegura Herbert que los animales poseen una “conversación de gestos”, él lo explica con un ejemplo en su libro “Mente, yo y sociedad”, como un perro que gruñe, que representa el gesto, y el otro que reacciona, que pueda que luche o huya (Mead). Pero a diferencia de los humanos, dice que se utilizan símbolos con significados. Esto explica que se prevé cómo reaccionará el receptor, permitiendo ajustar la conducta del emisor antes de actuar. (Mead). Un instinto a la interacción simbólica compartida. De esta manera, Habermas desarrolló la Acción Comunicativa mediante el intercambio de información adecuada para comprenderse a través del diálogo.
La validez y la racionalidad comunicativa como fundamento del diálogo
El diálogo debe contener ciertos elementos para que sea considerado racional y no un descargue de palabras sin fundamentos (Habermas, pág. 44). Para que el lenguaje cumpla su función de puente estos son los puntos a seguir:
● La verdad: Esta se destaca cuando los hechos corresponden con la realidad. Un ejemplo de ello es decir, “En Colombia existe la polarización”, mi afirmación tiene como intención ser verdadera e irrefutable.
● La rectitud: Se posiciona cuando el mensaje pertenece al conjunto o marco de normas y de valores compartidos, es decir, cuando se pretende que lo que diga un individuo sea justo y legítimo.
● La veracidad: Se aplica cuando se emplea el argumento de acuerdo al pensamiento y al sentir de una persona, de esta manera es la honestidad y la sinceridad del hablante.
Teniendo en claro lo anterior, se proyecta que estas pretensiones no son estáticas, más bien son un motor que desencadenan el engranaje de la comunicación, porque cuando un sujeto provee una afirmación a otro, le otorga el derecho de aceptarla (reconociendo los postulados anteriores) o cuestionarla cuando surge la duda sobre algún punto anterior, dando lugar a la argumentación (Habermas, pág. 46). Bajo la lógica de Jürger, aparece lo que él llama, la racionalidad comunicativa (gracias a la duda), apuntando que lo racional no es la persona que “lo sabe todo”, al contrario, es en el individuo racional capaz de fundamentar sus ideas con la capacidad de mostrar pruebas y de responder a las críticas con argumentos. En consecuencia, esta forma de racionalidad permite construir una justificación basada en el entendimiento mutuo y no en la imposición. De este modo, se comprende que el progreso social no depende de quién posea el poder o la fuerza a la hora de hablar, más bien es de la solidez de los acuerdos alcanzados a través del diálogo. Al derribar la idea de que la verdad es un privilegio de unos pocos, se eliminan los bloqueos que impiden a la sociedad ser libre y consciente, evitando que los ciudadanos se conviertan en meros instrumentos al servicio de los intereses personales de terceros.
Fragmentación del diálogo en el contexto de las elecciones en Colombia 2026
“El autoengaño promueve la polarización, pues los grupos se aferran cómodamente a sus narrativas y desechan cualquier duda molesta” (Wasserman). Al aplicar la teoría de Jürgen Habermas al panorama colombiano actual, que especialmente se hace más evidente en estos tiempos de elecciones presidenciales, el ideal de la Acción Comunicativa está siendo afectada por las dinámicas de la polarización y la confrontación.
Se evidencia que la polarización en Colombia, se puede entender como una ceguera comunicativa, donde el reconocimiento de las personas no es mutuo, al no concebir al interlocutor apropiado para un diálogo, ya que a este se le confronta como un adversario que debe sí o sí, ser deslegitimado, impidiendo construir el entendimiento mutuo. Como consecuencia, se fragmenta la esfera pública y da lugar a las burbujas discursivas, donde las personas exponen sus ideas bajo sus propias creencias o ideologías, evitando el cuestionamiento y el intercambio argumentativo. Los elementos de la validez que proponía Jürger (verdad, rectitud y veracidad), demuestra que la teoría choca con la realidad electoral colombiana, puesto que prevalece ante todo la acción estratégica (como las fake news) y no el entendimiento necesario y requerido. Por ende, la capacidad de construir significados compartidos (intersubjetividad), se va debilitando y el camino del lenguaje según Habermas, se convierte en confrontaciones. La polarización a su vez, se puede ver reflejada por desacuerdos políticos y en la ruptura de una comunicación que esté dirigida al entendimiento.
El hecho de que predominen los discursos cargados de agresividad, la descalificación, los intentos de denigración y que gravemente se confirme que está prevaleciendo “la voz en alto” (que realmente son gritos para nuestro sano sarcasmo) sobre la razón. Como lo vimos anteriormente, el lenguaje está siendo utilizado inequívocamente, dado que su objetivo (según Habermas) actual en Colombia, busca reafirmar posiciones con una alta confrontación entre las personas. Sí realizamos memoria del 1945, donde Jürger hizo sus reflexiones acerca de una sociedad que no cuestiona, que no objeta racionalmente, que renuncia al diálogo crítico y que lastimosamente, se vuelve vulnerable a los procesos de manipulación. Porque esta dinámica guarda un paralelismo alarmante con las reflexiones que Habermas realizó sobre la Alemania (en el año recientemente mencionado). Ese referente histórico proporciona una idea, como advertencia, sobre lo que sucede cuando una sociedad renuncia al derecho de su racionalidad comunicativa y se convierte en su pérdida de libertad.
Un plus a lo anterior, es la prensa, los medios de comunicación como la esfera pública en que el país colombiano ha decaído en la idea de “pan y circo para el pueblo” nada más (“Digital News Report 2025 en español”). Un ejemplo fehaciente es el auge de los formatos como La Casa de los Famosos, que inundan la conversación nacional y los titulares de prensa, logrando que el escrutinio sobre la vida privada de figuras públicas sea más relevante que la discusión de las reformas estructurales del país. Desde el panorama de Monserrate, se denota que el uso de las redes sociales es indebido, sea TikTok, Instagram, Facebook o X, ya que la calidad argumentativa esta por debajo de la interacción inmediata (recompensa inmediata). El algoritmo premia el conflicto, la exageración y la emocionalidad, fragmentando el diálogo (como las opiniones superficiales) en clics y reacciones superficiales. Como resultado, el espacio público deja de ser un lugar de construcción colectiva de sentido y se transforma en un escenario de exhibicionismo donde lo importante no es comprender al otro, es captar su atención a toda costa, y aún así esto se traslada al transporte público. Desde las congestiones de personas se puede evidenciar una pérdida de la educación ciudadana y del reconocimiento del otro. El espacio común se convierte en un lugar de fricción y anonimato donde la comunicación se rompe. Así es, como decía Habermas, la sociedad se mantiene despierta a través del intercambio de ideas, la pasividad frente al espectáculo mediático y la falta de civismo en lo cotidiano sugieren una sociedad que está renunciando a su capacidad crítica para convertirse en un simple espectador de su propia crisis.
En Colombia, prevalece una patología y aparece cuando las estrategias electorales priorizan la obtención del voto (el éxito instrumental) por encima del entendimiento mutuo (la Acción Comunicativa). De tal manera, podemos presenciar que desde Max Weber la modernidad trajo consigo una racionalidad orientada a la eficacia y al éxito. Sin embargo, podemos aplicar de igual manera el pensamiento de Jürgen Habermas, dado que este cuestiona cómo esta lógica ha terminado por invadir y colonizar el ámbito político y comunicativo. Bajo esta dinámica, el debate político se convierte en una operación administrativa en la que el ciudadano es visto como un número o un expediente a manipular, y no como un sujeto con quien dialogar. Esta instrumentalización, hace que la monetización del conflicto, aparezca, debido al odio que se erige como la herramienta estratégica fundamental; después de todo (en la era de la inmediatez) resulta más rentable generar una indignación viral que proponer argumentos complejos. Es aquí donde yace la patología social que distorsiona el propósito esencial del lenguaje, convirtiendo lo que debería ser un camino hacia la libertad (con ayuda del acuerdo), en un mecanismo de control y de división.
Discusión
En el escenario político colombiano, el diálogo ha dejado de ser un puente para convertirse en una confrontación de trincheras. En lugar de ingresar al debate con la disposición de ser convencidos por el "mejor argumento", los diferentes sectores se posicionan en dogmas rígidos que anulan la racionalidad comunicativa. Además, Habermas se fundamenta en la capacidad de revisar las propias ideas a partir del intercambio argumentativo, y esta misma se ve asfixiada por una voluntad de vencer en lugar de comprender. Provocando la pasividad social. Cuando el ciudadano colombiano deja de exigir argumentos y se limita a consumir discursos emocionales basados en la confrontación, está delegando su responsabilidad de pensar en manos de otros. A diferencia de lo que planteaba Heidegger, quien reservaba las verdades filosóficas para unos pocos en el silencio y la contemplación, Habermas sostiene que la base de la libertad es el intercambio abierto de ideas. Por ello, la fragmentación actual en Colombia se dificulta en la construcción de los consensos, al fin y al cabo y nuevamente, ¿dónde está quedando la democracia?. ¿Acaso es una telenovela entre estas? Donde toda la devoción, el coraje de luchar para que Colombia sea direccionado por un “buen camino”. ¿Es correcto, entregarse a la reacción emocional y a la defensa ciega de posturas opuestas?
Frente a estos interrogantes, la sociedad colombiana debe reconocer que el entendimiento mutuo no es un regalo que nos va a llegar de arriba, ni una concesión que debemos esperar y dar por sentados. La realidad es, utilizar adecuadamente una facultad que nos pertenece y una responsabilidad que nos toca ejercer en cada interacción con el otro. Sí algo que hemos aprendido de Habermas, es recuperar la autonomía de nuestra propia voz, de tener la delicadeza, la firmeza y el respeto de decir y de aprender a decir "no" a esas narrativas de odio que solo nos usan como piezas de un tablero ajeno. Nosotros tenemos la oportunidad real de romper el círculo vicioso de la polarización. Además, el verdadero reto para todos los colombianos en este 2026, y a medida que pasa el tiempo también, no es solo cambiar las leyes, o esperar que el sistema se arregle por sí solo, o criticar y no hacer nada con lo que pasa ante nuestros ojos, la sociedad debe eliminar el desinterés, la ignorancia y el odio. Debemos recuperar las ganas de atender y escuchar a la otra persona para remendar ese tejido social que hoy sentimos tan roto y deshilachado. La libertad que tanto mencionaba Habermas no es solo una idea abstracta; esta se vuelve real solo cuando cada uno de nosotros decide salir de la zona de confort de sus propios prejuicios y se atreve a pensar por su cuenta.
Referencias
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Ojeda Pérez, R., & Isabel Zapata, M. (2018). De la Historia antigua a la Historia Estelar, un viaje a través del tiempo. Cambios Y Permanencias, 9(2), 527–551. Recuperado a partir de https://revistas.uis.edu.co/index.php/revistacyp/article/view/9197
● Montagud, Nahum, et al. “Jürgen Habermas: biografía de este filósofo alemán.” Psicología y Mente, 12 November 2024, https://psicologiaymente.com/biografias/jurgen-habermas.
● Ciencia Latina Internacional. (2024). Lenguaje y sociedad en el contexto contemporáneo. https://ciencialatina.org/index.php/cienciala/article/view/13073
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● Psicología y Mente. (s.f.). Democracia griega: qué es y cuáles eran sus características. https://psicologiaymente.com/cultura/democracia-griega
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● Internet Encyclopedia of Philosophy. Habermas, J. https://iep.utm.edu/habermas/
● Stanford Encyclopedia of Philosophy. Habermas, J. https://plato.stanford.edu/entries/habermas/
● Reuters Institute for the Study of Journalism Digital News Report. (“Digital News Report 2025 en español”) https://reutersinstitute.politics.ox.ac.uk/es/digital-news-report/2025
● Alfabetización Mediática e Informacional. https://www.unesco.org/es/media-information-literacy




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