EL MIEDO A LA LIBERTAD: JUAN DANIEL OVIEDO VICEPRESIDENTE
- Revista DiversidadES
- 16 mar
- 2 Min. de lectura
Carlos Mario Muñoz Sánchez
El pasado 12 de marzo, Juan Daniel Oviedo, un hombre abiertamente gay, decidió dejar su aspiración a la presidencia de Colombia para unirse como fórmula vicepresidencial de Paloma Valencia. “Orden, firmeza y corazón”, es el eslogan de la candidata que desea ser la primera mujer presidenta de Colombia. Sí, así como acaba de leer, al parecer, los sectores conservadores del país, de un momento a otro, decidieron apoyar y poner a la cabeza de su partido a una mujer y a un gay.

¿Qué quiere decir esto? ¿Por qué ahora? ¿Por qué desde este espectro político? Son dudas que naturalmente genera estas jugadas políticas. Sin embargo, mi interés no está en debatir la corriente ideológica/política de Oviedo o Valencia. Más claramente, me interesa indagar sobre el simbolismo e impacto que genera este tipo de uniones ante la ciudadanía. De ahí que, quiero mostrar lo performativo que es el mundo queer o/y LGBT a la hora de luchar por sus espacios, derechos y existencia en una sociedad que los (nos) busca oprimir. En otras palabras, es la libertad de ser, sentir, amar y vivir lo que nos ha dado ese espacio en las sociedades, en lo público. Todo lo anterior nos ha permitido usar la cultura, la música, el arte, entre otros para ser y existir.
La adición de Oviedo a un partido que votó en contra de la adopción, del matrimonio entre parejas del mismo sexo y promovió marchas para invalidar la existencia de lo queer porque amenaza a los y las niñas, solo demuestra el desdén del candidato a su libertad y a lo que significa ser LGBT. No obstante, defiendo y celebro su libertad a elegir y ser, porque gracias a las luchas del colectivo, se ha logrado que podamos salir del clóset, hacer y pensar otras cosas en lo público. Sin embargo, su eslogan “Con toda por Colombia” no puede pasar por encima de la libertad de las personas, el todo o nada, puede ser contraproducente para él y para Colombia.
La reflexión que debería quedar al colectivo LGBT o mundo queer es no volver atrás, muchas veces los números, el desarrollo y la lógica pueden nublar el sentido común, la libertad.




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